Durante un día y medio cuentas de Instagram suben cientos de imágenes y fragmentos del vídeo de Nueva Zelanda. Al día y medio la red social las borra. Parece que quieren convencer a los jóvenes de que no ha ocurrido.

Instagram es hoy en día la red social más utilizada por los jóvenes menores de edad y por ello su contenido debe ser revisado con regularidad para adaptarlo a la sensibilidad de muchas personas aún muy jóvenes para ver según que tipo de contenidos.

Es por eso que a causa del trágico atentado sucedido en Nueva Zelanda, esta red social se vio obligada a censurar todo contenido relacionado con el atentado. En esta red social las cuentas humorísticas que rozan los límites del humor son muy comunes y con frecuencia las más visitadas en todo el mundo. Este tipo de cuentas no tiene miramientos ni remilgos en exponer imágenes explícitas controladas tan solo por un aviso de sensibilidad que se puede sortear tan fácilmente con un toque en la pantalla.

Durante un día y medio, estas cuentas estuvieron subiendo, a pesar de las múltiples denuncias por parte de los consumidores, cientos de imágenes y fragmentos del vídeo de Nueva Zelanda. Como digo esto duró un día y medio, pues al día siguiente estas publicaciones habían desaparecido y muchas de las cuentas que habían publicado las imágenes, también.

Esto parece un intento de convencer a los usuarios jóvenes de que esto no ha ocurrido y de que cuanta menos gente se entere del suceso por medio de su red social, mejor. Se dio un caso parecido con los atentados de las ramblas de Barcelona o con los atentados de París. Es como si tratasen de evitar que las tragedias se difundan por el medio social que han creado.

Sin embargo, cuando se trata de un tema local o estatal, la censura no actúa ni tan rápido ni con tanta contundencia como en los asuntos internacionales, pues no creen que se vaya a divulgar información dañina gracias a ellos.

Eduardo Gómez