Análisis de "Las leyes fundamentales de la estupidez humana" de Carlo M. Cipolla

Introducción


Todos somos conscientes de la gravedad de los atentados: muchas vidas llevadas al traste, generalmente por unas creencias distintas. Ahora bien, ¿qué es lo que consiguen exactamente los terroristas con ello?

Carlo M. Cipolla se ha encargado de analizarlo en su texto filosófico Las leyes fundamentales de la estupidez humana que, aunque no se haya escrito exactamente para esto, trata a la perfección cómo es y cómo actúa una persona estúpida en cinco leyes.

Dejo la lectura en el siguiente desplegable. Animo a su lectura y, a continuación, a la lectura de su posterior análisis.

Lectura y descarga de «Las leyes fundamentales de la estupidez humana»

Contenido y enseñanzas del texto


Nota: me he tomado la libertad de explicar los contenidos del texto en un orden no necesariamente idéntico al del texto de Carlo M. Cipolla.


La estupidez es una característica que (como dicta la Segunda Ley Fundamental) va más allá de color de piel, sexo, riqueza, poder, educación recibida, etc. , incluso independiente a la genética, que categoriza a todo aquel que la posea en la sección de estúpidos.

LA SEGUNDA LEY FUNDAMENTAL

La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona.

Carlo Maria Cipolla, para su trabajo «Las Leyes fundamentales de la estupidez humana»

Cuando digo que cualquier persona puede ser estúpida, digo cualquiera. Hasta personas que han ganado un premio Nobel son estúpidas. Y, al igual que la casi igualdad de cantidad entre hombres y mujeres (como si fuera obra de la madre naturaleza), hay una proporción, una fracción (a la que Cipolla nominará en todo su texto como ε), de la población total que es estúpida, la cual también es bastante estable. No se especifica qué porcentaje es, pero como la Primera Ley Fundamental dice, tendemos a subestimar esa cantidad.

LA PRIMERA LEY FUNDAMENTAL

Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo.

Carlo Maria Cipolla, para su trabajo «Las Leyes fundamentales de la estupidez humana»

Las personas se pueden caracterizar en base a dos variables:

  • Beneficio propio.
  • Beneficio ajeno.

Dependiendo de si estas variables son positivas (beneficio) o negativas (pérdida), las personas se pueden clasificar en:

  • Inteligentes: beneficio propio y ajeno. Mejoran el bienestar de todos.
  • Ignorantes: perdida propia, beneficio ajeno. Se puede deber a bondad o inocencia.
  • Malvadas: beneficio propio, pérdida ajena. Por ejemplo, los ladrones.
  • Estúpidas: pérdida propia y ajena. No consiguen nada.

Las personas ignorantes y las malvadas a la vez pueden tender a la inteligencia, si generan más ganancias que pérdidas; o a la estupidez, si generan más pérdidas que ganancias. Si la persona genera las mismas ganancias que pérdidas, genera una situación de equilibrio. En el caso del malvado, se le considera un malvado perfecto (por ejemplo, si roba 100 dólares neozelandeses a una persona sin causarle daño de cualquier otro tipo, gana 100 dólares y hace que otra persona pierda 100. Si todo el mundo actuara así, si todos fueran malvados perfectos, viviríamos en una situación de equilibrio, donde no habría ganancias ni pérdidas en el conjunto.

Con todo esto, Cipolla enuncia la Tercera Ley Fundamental:

LA TERCERA LEY FUNDAMENTAL, también llamada LEY DE ORO

Una persona estúpida es una persona que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio.

Carlo Maria Cipolla, para su trabajo «Las Leyes fundamentales de la estupidez humana«

Si estas personas no traen nada bueno, ¿por qué no se les frena?

En realidad, las personas no nos solemos dar cuenta de la estupidez de las personas, y de lo peligrosas que son sus acciones. Sobre todo caen los ignotantes, pero los inteligentes y los malvados también suelen caer con frecuencia. La Cuarta Ley Fundamental resume esto:

LA CUARTA LEY FUNDAMENTAL

Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento y lugar, y en cualquier circunstancia, tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísimo error.

Carlo Maria Cipolla, para su trabajo «Las Leyes fundamentales de la estupidez humana»

Solo nos queda la conclusión, que puedo resumir directamente en la Quinta Ley Fundamental:

LA QUINTA LEY FUNDAMENTAL

La persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe.
El estúpido es más peligroso que el malvado.

Carlo Maria Cipolla, para su trabajo «Las Leyes fundamentales de la estupidez humana»

En una sociedad en progreso las personas inteligentes tienen a raya a la fracción ε de las personas estúpidas. En una sociedad en declive, la fracción ε no aumenta, pero las personas inteligentes permiten a las estúpidas más cosas. Además, las personas ignorantes y malvadas tienden más a la estupidez.


Adjunto imagen que representa la posición de los cuatro tipos de persona. Dicho gráfico aparece en el texto de Carlo.

Eje X – Beneficio propio
Eje Y – Beneficio ajeno
Recta POM – Equilibrio en el conjunto
O – Beneficio neutro, tanto propio como ajeno
I – Persona inteligente
P – Persona ignorante perfecta
Hi – Persona ignorante inteligente
He – Persona ignorante estúpida
M – Persona malvada perfecta
Mi – Persona malvada inteligente
Me – Persona malvada estúpida
E – Persona estúpida

Personas estúpidas – Conclusión


Tras leer el texto y las enseñanzas que transmite, piensa por un momento en los terroristas de distintos atentados.

Es inevitable pensar que los terroristas, por todo lo que hemos comentado anteriormente son personas estúpidas, en dos sentidos:

  • Condenan las vidas ajenas. Matan personas, e infunden terror en muchas más. Además de las perdidas materiales, arquitectónicas y posiblemente culturales, no recibimos ningún beneficio más que la concienciación y refuerzos de seguridad en la ciudad durante unas semanas.
  • Condenan sus propias vidas. Echan a perder su proyecto de vida. Las penas de cárcel que pueden recibir no se terminan de cumplir ni en esta vida ni en muchas más. Sin embargo, el costo puede ser aún mayor: la vida. Ya sea en el propio atentado o en un suicidio. Siempre tienes la opción de escapar y que no te pillen, por supuesto, pero e bastante complicado.

¿Qué deberíamos hacer con estas personas entonces? ¿Sancionarlas? ¿Multarlas? Da igual, seguirán perjudicando a la sociedad. Lo más sencillo sería encarcelarlas. Es lo que se hace con bandas que se dedican a organizar atentados. Pero, ¿y otras personas?

Esto nos lleva a más ámbitos, como por ejemplo:

  • La política: en general, los políticos malvados tienden a la estupidez y arrasan con el bienestar de los demás para aumentar el suyo un poco.
  • Un noviazgo: una persona puede llegar a tener acciones limitadas debido a cómo se puede tomar la otra persona lo que haga. Ambas personas acaban mal: una  limitada y otra desconfiada.
  • Las amistades: las amistades pueden llegar a generar ansias de popularidad, lo cual hace que los individuos «jueguen» con otros, dañándoles, para conseguir popularidad, y a la vez la persona popular dependa de las masas. Crea al principio a un malvado estúpido, y luego a un estúpido en toda regla.

¿Qué hacemos en estos casos? El político estúpido es más poderoso y es inalcanzable por una minoría. Es difícil cuánto una persona puede querer a una persona estúpida. Es necesario echar en cara a la persona estúpida popular los perjuicios que haya realizado. No sabemos si esto cambiará la actitud de la persona estúpida, pero sin duda debemos lidiar con ellas.

Para ser una sociedad en progreso y no en declive, debemos eliminar a los estúpidos del trono y colocar, en su lugar, a personas inteligentes que hagan de éste un mundo mejor.

Jaime Bielsa Uche